HISTORIA DE LA HOMEOPATÍA EN COLOMBIA
Y
CONSEJO NACIONAL HOMEOPÁTICO DE COLOMBIA

En el año 1835 en Bogotá el farmacéuta y filántropo José Peregrino Sanmiguel, persona erudita y humilde, abraza la profesión de médico. Entusiasmado por la medicina y trabajando con laboriosa aplicación en el estudio de esa ciencia, tomó por curiosidad la célebre obra El Organon, la primera obra de Homeopatía que vino a esta ciudad.

Empapado y atraído por aquella lectura, como puede estarlo un joven con algunas de esas joyas de la corona de dumas, al terminarla experimentó un profundo y completo cambio sobre la medicina y la nueva ciencia tuvo su primer Apóstol en Colombia.

Epoca Germinativa: 1836 – 1866.

El ambiente liberador de la Nueva Granada que abría los portones para la ciencia en general, fue muy propicio para el nacimiento de la Homeopatía en Colombia. Si bien la Colonia económica y Social aún conservaban fuertes nexos sobre la neófita nación, no menos cierto es que en la esfera de la ciencia y la cultura, las ideas represadas en las fronteras más allá de mar por las políticas imperiales españolas, empiezan a llegar y difundirse con asombrosa velocidad en los medios sociales.

Mimetizados entre los encajes franceses, las porcelanas orientales y las telas inglesas, se colaron varios ejemplares del Organón de Hahnemann, los dos primeros ejemplares del Organón de Hahnemann llegaron por conducto de los Doctores Juan Pardo y J. Arrubla que los pidieron a París.

Uno de estos ejemplares fue solicitado por el filósofo Benito Osorio y el otro obsequiado por Arrubla al Doctor José Feliz Merizalde. Por esos días Víctor Sanmiguel acababa de perder un hijo en una fiebre epidémica. El Doctor Merizalde pasó el libro a manos de Don Víctor Sanmiguel y éste comenzó a estudiarlo.

Hizo que su hijo leyese la obra, deseaba hacer de él su primer catecúmeno. Pero aquel enrolado en las filas de la otra escuela, no cedió sino con cierta repugnancia a las ideas y exposiciones del padre. Con todo, la firmeza y convicción de este, comenzaron a quebrantar su fe en la antigua escuela y a fin de encontrar una solución definitiva, resolvió ensayar en si mismo los efectos fisiológicos de algunas sustancias. Tomó Colocynthis suministrado por su padre sin decirle cual era el medicamento y al hallar que el experimento correspondía exactamente a la descripción patogenética que de él se hace, cesó la vacilación y lo fijó para siempre entre los ardientes discípulos de la nueva escuela.

El Doctor Víctor Sanmiguel, venerable decano de nuestra homeopatía abandonó su farmacia, es decir votó a la nada lo que constituía su subsistencia y del mismo modo que su gran maestro Hahnemann se condenó a la miseria y a la rechifla, llevando a su hijo como compañero en esa vía dolorosa. Ambos la recorrieron con la serenidad que cumple el que tiene la convicción de estar llenando un santo deber y sostenidos por el consuelo de hallarse trabajando en beneficio de la humanidad, con testimonios irrecusables de la verdad del hecho.

Luego estos dos valientes fundadores tuvieron un precioso esfuerzo en el señor Doctor Hipólito Villamil, que abrazó con entusiasmo la nueva ciencia, aunque su vida fue muy corta, sus aportes a la difusión de la homeopatía en nuestro país fueron muy valiosos.

En el año 1840 el Doctor José Peregrino Sanmiguel viaja al Ecuador con el objeto de sembrar allí la nueva semilla y apenas si el poder y la influencia del General Flores, que a la sazón se hallaba de presidente de esa república, pudieron salvarlo de la conjura y tempestad que la opuesta escuela formó contra él, que surge de un profesorado que rechaza ideas que no están en armonía con las que han adquirido por tradición, sin cuestionarse siquiera la razón de su existencia.

El Doctor Sanmiguel fue incorporado en la facultad de medicina de aquel país, fue elegido médico del ejército y obtuvo para la Homeopatía importantes reconocimientos.

Vuelve a Colombia en 1845, ya la escena para la homeopatía había cambiado mucho en la capital. Su padre tenía ya discípulos y una numerosa clientela. Reunidos el padre y el hijo se pusieron a la obra con admirable tenacidad que cada día cobraba más aliento, los felices resultados de aquella labor eran grandes y palpables. Puede decirse que en ese entonces se verifico la incubación de la homeopatía en este país.

Como bien lo plantea Peregrino Sanmiguel, el germen de la homeopatía en Colombia fue doloroso. La escuela galénica reinante, los conminó desde sus inicios a la rechifla y ataques sin argumentos. Las ideas revolucionarias en la ciencia, eran observadas con la malicia mercantil de la epoca. ¿Qué mercancía era? ¿Por qué decían que curaban con gotitas en las cuales no hay nada? ¿Es agua tan solo?

En contraste el pueblo que buscaba caminos diferentes a las pavorosas sangrías, las deformantes incisiones, los ardientes cauterios, los deshidratantes vomitivos, las instilaciones ácidas, aprobó la Homeopatía, medicina racional expuesta por Víctor Peregrino San Miguel, su hijo y seguidores.

En la Costa surgió por obra de Juan Maya, portugués que llegó a Valledupar en 1850 y Gabriel Ujueta hijo de Gabriel Ujueta que estuvo presente en la muerte del Libertador Bolívar. El Doctor Ujueta tomó hábitos de la homeopatía por sí mismo en 1856.

El Doctor Manuel Maria Madiedo entre 1850–1869 era un ferviente autodidacta Homeópata y posteriormente iría a jugar un papel decisivo con los demás homeópatas, en la segunda etapa juvenil de la Homeopatía en la Nueva Granada.

Entre los favorecedores del desarrollo de la Homeopatía en esta etapa germinativa, están: el Doctor Indalecio Liévano y Don Rafael Mogollón que traen de Europa medicamentos y libros de homeopatía.

Segunda Época. ( 1866 – 1876)

Esta segunda época juvenil se inicia con un hecho significativo: el Homeópata autodidacta y escritor MANUEL MARIA MADIEDO, publica el ensayo ECO DE HAHNEMANN EN LOS ANDES, que había leído ante la Sociedad Homeopática de París en 1863.

El segundo suceso de trascendencia para la evolución de la Homeopatía en Colombia lo constituye la aparición del manual del dentista “Tratamiento Homeopático para la curación de los dolores de muelas y males de encías” por JOSÉ PEREGRINO SANMIGUEL. Decano homeópata, fundador del Instituto Homeopático de los Estados Unidos de Colombia. Fundador y presidente de la Sociedad Hahnemanniana de Bogotá. Fundador de la consulta pública y dispensario gratuito para los pobres. Fundador de la Escuela de Señoras homeópatas para la consulta especial de las enfermedades de las mujeres. Iniciador de los servicios de farmacia central de homeopatía en Bogotá.

El primero de enero de 1866 aparece el primer número de la HOMEOPATÍA, revista mensual del Instituto Homeopático de los Estados Unidos de Colombia.

En las gacetas médica alópatas empiezan a aparecer ataques a la homeopatía. La Gaceta Médica alópata de 1866 combate la homeopatía calificándola como un absurdo.

El 28 de Noviembre de 1866 el señor TOMAS CASTELLANOS, como primer miembro de la Comisión Inspectora del Hospital de Caridad, concluye un informe médico autorizando y proponiendo ante la Corporación Municipal de Bogotá, destinar en aquel establecimiento algunas salas para prácticas de la homeopatía.

El año 1866 la Gaceta Médica Alópata dedica unos artículos en los que ataca “científicamente” a la Homeopatía y buscando que su ejercicio sea prohibido en Colombia.

La homeopatía en Colombia tuvo gran auge con el apoyo del Dr. Luis G. Páez, ilustre médico homeópata que dejó sus bienes y su fortuna a la causa homeopática tras haber fundado el Instituto Homeopático Luis G. Páez

En el año de 1894 se presentó ante el Congreso de la República el primer proyecto sobre la defensa del ejercicio de la homeopatía y su reglamentación y llevó por nombre El Congreso Médico del Centenario de Colon y la Homeopatía, han sido varias las oportunidades en que se ha acudido a esta instancia para buscar su reconocimiento.

El Dr. Rafael Núñez Presidente de la República ordena crear en la Universidad Nacional de Colombia la facultad de Medicina Homeopática diciendo: “Cada día comprendo mejor y venero más a Hahnemann que descubrió el derrotero de la verdad médica como Colón el Nuevo Mundo, la Homeopatía hace visible lo invisible”.

En el año de 1905, se otorga Personería Jurídica por parte del Ministerio de Gobierno a la Academia Nacional de Medicina Homeopática.

Como ratificación a las anteriores instituciones se vio la necesidad de crear una Institución que velara por los intereses de la Medicina Homeopática y de los Homeópatas con lo cual se crea el CONSEJO NACIONAL HOMEOPÁTICO DE COLOMBIA en el año de 1925.

En el año de 1929 entre el 10 y el 16 de agosto en la Ciudad de México donde se celebró el Congreso Nacional de Homeopatía, el Dr. Manuel Sarmiento Castillo presenta el PROYECTO DE REGLAMENTACION DE LA HOMEOPATÍA EN EL MUNDO ante una delegación de no menos de 50 países, este proyecto fue presentado nuevamente en el Concilio de Barcelona el 3 de septiembre de 1930 y se aprueba en su totalidad el texto. Este es uno de los aportes que contribuyó para que más tarde se le reconociera la personería Jurídica 125 de 1934 del Ministerio de Gobierno, bajo la presidencia de Alfonso López Pumarejo, siendo ministro de gobierno Dario Echandía.

Esta entidad desde su creación ha velado porque los homeópatas que ejercen la medicina por el sistema homeopático, tengan una preparación académica acorde con la formación integral del médico homeópata y por otra, ha hecho las más grandes defensas de esta ciencia ante los estamentos gubernamentales y estrados judiciales. El CONSEJO NACIONAL HOMEOPÁTICO DE COLOMBIA tiene hoy día reconocimiento por parte del Ministerio de Salud y Ministerio de Educación como vocero de los homeópatas a nivel Nacional.

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